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En odontología se utilizan para reemplazar la porción de la raíz de los dientes perdidos y se colocan, dentro del hueso y las encías de la boca, mediante una cirugía con anestesia local. El material con el que se realizan es el titanio y suelen tener una forma de tornillo. Este tratamiento permite sustituir tanto las ausencias dentarias individuales como las totales. Una vez colocados en el hueso hay que esperar un tiempo variable, de 3 a 6 meses, para que los tejidos cicatricen adecuadamente y se produzca la integración de los implantes al hueso maxilar. Actualmente, estos tiempos de espera, en determinadas situaciones, pueden reducirse, e incluso, en algunas personas se puede colocar el nuevo diente inmediatamente después a la fijación del tornillo. La tasa de éxito de este tratamiento médico es del 93 - 97 % dependiendo de las condiciones de la boca del paciente, sus hábitos (tabaquismo, alcoholismo,...), su salud general, etc... , pero cuando un implante fracasa se quita y el hueso vuelve a llenar el espacio dejado pudiendo volver a ser reemplazado si se desea. Los implantes dentales son, por tanto, una solución muy exitosa para resolver el problema de los dientes ausentes, que aproxima al paciente a una situación parecida a como estaba cuando no tenía esa pérdida dentaria. Por este motivo, las personas con implantes deben cepillarse el implante como si fuese otro diente natural más, y revisarse la boca periódicamente. |
